Page 72 - De muchos sentimientos
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A todas las suegras
Desde quién sabe cuándo, uno de los personajes más satanizados
ha sido sin duda: “la suegra”, y aunque muchas veces la realidad sea
otra, su presencia siempre se relaciona con un enemigo gratuito.
A raíz de esta situación, y también en ocasión de participar como
maestro de ceremonias en la feria de Santa Catarina de Alejandría
del municipio de Axtla de Terrazas, SLP, nació un verso derivado de
la siguiente historia:
Se cuenta que en un pueblo de Nuevo León, Anáhuac, para ser
exactos, vivía un hombre honesto, bondadoso y servicial; Telésforo
Palomares, músico de oficio, desempeñándose en la banda de su
pueblo en la tan distinguida tambora; Telésforo era felizmente
casado, pero esa felicidad, cuentan las malas lenguas, era empañada
por la imposición de su suegra, y como el hombre era de carácter
débil, terminaba por imponerse la voluntad de aquella.
¿Pero cómo era posible que aquel hombre soportara tan gran
suplicio?
La respuesta era muy simple, Telésforo desahogaba su coraje en la
tambora a la que golpeaba con gran fuerza, tomando en cuenta que
en pleno centro de ésta, había colocado la fotografía de aquel ser
que le martirizaba tanto, de esta manera, y sobre todo, cuando se
tocaba su melodía preferida: La marcha de Zacatecas, Telésforo le
daba con toda su alma a la tambora.
Cualquier semejanza con la realidad, ¡es mera coincidencia!
Si eres suegra y ya no puedes...,
a tu yerno soportar
por borracho, mujeriego
o porque es de armas portar.
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