Page 69 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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enseñándolo a ser una buena persona, pero fue su ingenuidad la razón
            para llevarlo a donde ahora se encontraba.



                   y Síndrome de la princesita y del pequeño Napoleón


            Las princesas de películas en antaño eran hermosas jovencitas conquistando
            a su príncipe azul, siendo princesas no necesitarían nada en la vida, además
            de ser la hija del rey, quien la proveía de todo cuanto necesitara, su mamá,
            la reina, la embriagaba con halagos sumando además consentimientos, la
            princesa por su parte sólo debía crecer esperando a ese príncipe azul quien
            en el futuro se encargará de darle lo mismo o más de todo cuanto obtuvo
            al vivir en el castillo.

            Más allá de todo cuanto las niñas ven esto no termina ahí, les gustan los
            disfraces, pijamas y juguetes para reforzar estos personajes con los cuales
            se duermen, sueñan, se cobijan, viviendo aquella película vista como si
            fueran el personaje principal de la misma.


            Cuando veo a una niña educada  bajo estos términos  es voluntariosa
            pensando  en  que  nadie  la  merece,  por  lo  tanto,  no  se  verá  obligada  a
            mover un dedo por nadie, algunas de estas mujeres llegan a conseguir en
            la vida todo cuanto quieren cuando su síndrome va de la mano con su
            apariencia física; sin embargo, no todas corren con la misma suerte, por lo
            cual deberán aguantar todo tipo de insultos, menosprecios, humillaciones,
            hasta golpes por parte de familiares, parejas o cónyuges. La mujer puede
            revelarse a este trato, abandonar a quien la maltrata, al no ser autosuficiente
            seguramente pasará por diferentes manos antes de aprender a serlo, en la
            actualidad esto queda descartado, ahora las princesas de las películas son
            autosuficientes, la imagen de esas féminas indefensas, hasta cierto punto
            inútiles, cuyo único don es el de ser hermosas ha cambiado; las princesas
            de ahora son fuertes, valientes, poderosas, habilidosas, son ellas quienes
            en muchas ocasiones salvan a los príncipes. Por otra parte, Napoleón era
            emperador, estaba al frente de un país, daba una orden y debía ejercerse,
            no había negociación, todos debían obedecer.





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