Page 70 - Un docente preSNTE
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vida. Ahora, sólo queda el asunto de las comisiones para asear
salones y dejarlos limpios para que se pinten en vacaciones, y
en mi caso, preparar las palabras de despedida a nombre de la
escuela para los egresados.
Y llegó la gran fecha, la clausura del ciclo escolar, marcada en el
último día del calendario. Todo está listo: el presídium, los maestros
de ceremonias, los arreglos florales, la escolta del ejército, los
alumnos con sus familiares que van llegando para este evento…,
todo.
Iniciamos pocos minutos después de la hora señalada. La parte
cívica, con todo el orden y protocolo que procede. Después, la
presentación de las autoridades invitadas que acudieron al plantel,
siguiendo las palabras a cargo del director de la escuela. Y ahora, mi
turno. Qué nervios, pensé que ya no sentiría esta sensación, no es
la primera vez que hablo en público, nuevamente, respiro hondo y
tomo mi lugar.
“Jóvenes egresados, es un gusto y privilegio estar aquí en esta
mañana para dedicarles este mensaje. Hoy, que terminan una etapa
de su vida y emprenden el camino a su siguiente nivel educativo,
debo decir que me siento orgulloso y honrado por ser parte de su
formación escolar. El empeño y dedicación de cada uno de ustedes,
sus padres y familiares, son artífices de la culminación de su
educación secundaria…”
Continué de esta manera, me fue fácil una vez empezando, tomé
el micrófono y dejé el estrado de lado, me coloqué enfrente de los
alumnos y disfruté enormemente el ser el portador de estas palabras
para ellos.
Termine diciendo: el decir adiós no es lo que procede en este caso,
porque nunca se puede despedir de quien se lleva en la mente, alma
y corazón. ¡Felicidades y enhorabuena!
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