Page 119 - Una innovación a la mecánica cuántica
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generó estas ondas y obtener información que venga directamente de los
agujeros negros o que nos permita observar cómo la masa se colapsa en
el interior de una estrella moribunda, una especie de derrumbe del astro
hacia su propio interior, cuando los átomos no pueden soportar la atracción
de la gravedad y se acaban rompiendo las fuerzas que los mantienen
unidos. Debido a que esta gran masa se está moviendo muy rápidamente,
las ondas gravitacionales nos permitirán averiguar cómo se comportan.
Todo esto depende de cómo se estén moviendo los átomos en función de
las radiaciones, temperaturas y presiones extremas. Dado que este medio
es muy diferente de cualquier cosa que podamos reproducir en cualquier
laboratorio de la tierra o de cualquier otro lugar del sistema solar, este
tipo de observaciones nos pueden permitir entender la física de los hoyos
negros, y más adelante llevarnos a descubrimientos y aplicaciones que no
nos podemos imaginar.
¿Qué relación guarda este gigantesco monstruo espacial, de miles de
millones de masas solares como la de nuestro sistema planetario, con un
algoritmo inventado por un mexicano?
Tenemos que dejar claro que el estudio de un agujero negro sólo
puede realizarse a partir de cálculos matemáticos y observando su
comportamiento con los telescopios de diversos tipos, validando
estos cálculos sofisticados, con las observaciones obtenidas de su
comportamiento en la realidad observable, ahora enriquecida con la
detección de las ondas gravitacionales.
Para poder modelar un agujero negro matemáticamente, es necesario
utilizar un arsenal de herramientas de cálculo de lo más sofisticadas,
además de utilizar la geometría de Riemann y la denominada teoría de
cuerdas.
La geometría de Riemann es necesaria para tratar los espacios curvos en
lugar de los planos; es decir, en esta geometría, la distancia más corta entre
dos puntos es una curva y no una recta, como es el caso de la geometría
común y corriente, denominada euclidiana.
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