Page 30 - Dialecto que dejó el mar
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Por mis oídos camina una lluvia incomprensible
De ese dolor enterrado en el cuerpo
navegas mis aguas sin el grito que arrastran las estrellas
semejante a la luz fonética
sobre las sábanas esa ausencia hundida en mis ojos,
eres testigo de la ceniza que se resiste en mí,
y las olas
callaron discursos,
quedaron en el reino de los obituarios.
La luna no es suficiente,
necesito algo más que la pena,
tal vez arrancarme los sentidos,
tal vez la muerte,
tal vez seas tú.
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