Page 34 - Dialecto que dejó el mar
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Quedaron las llaves sobre la mesa



                           Tus catalejos fatigados sobre mis libros,
                                  todo quedó en algún lugar,
                  esta canción se volvió un ejercicio de sinceridad y odio,
                           el oculto florecimiento de una nostalgia.


                                  En los baldíos de la lujuria,
                                 se ahogan nuestros nombres
                      porque recordarte es una tormenta involuntaria,
                porque en tus labios desmembré el significado de la entrega.

                                        Por eso te digo,
                                    duerme astro del mar
                             que una espera de azules distancias,
                       algún día –lejos de la indiferencia y el alcohol–
                            encontrará lo que quedó entre los dos.





































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