Page 26 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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no es un mundo color de rosa, como no lo es para casi nadie, por tanto,
usted debe educar a su hijo con base a ello, pues será el medio en donde se
relacione la mayor parte de su vida.
Imagine a un perro chihuahua, son animales pequeños con pelo muy corto,
si usted lo dejara solo en la calle el perro no tendría ninguna posibilidad
de sobrevivir, encontraría perros más grandes tomándolo como presa,
seguramente sería atacado por otros perros, quienes lo morderían dejándolo
con pocas probabilidades de vida, atravesar una calle sería caótico porque
con su corto cuello no alcanzaría a distinguir si un carro viene cerca;
además de todo el tiempo invertido para poder cruzarla debido a sus patas
también cortas, tampoco tendría la oportunidad de cruzarse con otro
animal de su especia, puesto que además de no haber muchas hembras
de su tamaño en la calle se vería en gran desventaja en cuanto a fuerza
se refiere comparado con los otros perros callejeros ese perro destinado a
morir, eventualmente sería atropellado o asesinado. Esto es muy parecido a
lo que hacen los padres cuando lanzan a la vida a su hijo sin la preparación
adecuada para defenderse. Basándome en mis propias experiencias como
profesora a clase directa de educación por más de 25 años puedo afirmar
lo siguiente:
Un niño sin las herramientas necesarias tiene una gran posibilidad
de ser víctima de bullying, además de que debemos conocerlo en el
ambiente familiar, no en el escolar, en donde un niño se transforma,
pues se encuentra sin sus tutores vigilándolo.
Puedo comentarle historias de cómo he escuchado a padres de familia
con niños pequeños en la primaria decir: voy a poner el ejemplo de un
niño a quien llamaré Pedro, un niño extremadamente problemático,
continuamente molesta a sus compañeros, incluso golpea a las niñas,
cuando estaba en primer año su mamá entraba a la institución entre clases
para amarrarle las agujetas, durante toda la primaria esta señora se peleó
con niños, maestros, directores, madres de familia, con todo aquel que,
a su entender, quisiera decirle algo desagradable a su hijo o con quien se
atreviera a agredirlo físicamente pues sólo él podía agredir a los demás
pero nadie tenía derecho de meterse con él pues, según ella, eran sus
compañeros quienes lo molestaban a él.
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