Page 22 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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propiciando con ello limitaciones en las cosechas obteniendo únicamente
            el  maíz  suficiente  para  su  consumo  diario  durante  el  año,  con  lo  cual
            obtenían masa para hacer atole, tortillas y algunos otros alimentos; era una
            familia integrada por varios matrimonios de los hijos del dueño del terreno,
            quien había regalado una parte a cada uno de sus herederos apoyándolos
            en la construcción de sus propias casas.


            Como todos vivían dentro del mismo terreno dividido tenían una educación
            común basada en la primicia de jamás pegarle a sus hijos, no se permitía
            tocarlos, lo cual estaría muy bien si se les enseñaran las consecuencias de
            un acto equivocado, mas esto no se daba. Debía ir todavía más profundo
            para  ver  algo  en  común  indicándome  la  raíz  de  todo,  entonces  conocí
            al miembro más pequeño, Christian, un niño de tres años, hermano de
            Eduardo, nombre del adolescente fallecido, quien pese a ser muy pequeño
            tenía debilidad por las niñas de entre ocho y diez años, cuando llegaba
            alguna  a comprar  un artículo le  pedía  un beso, si  ésta  se negaba la
            cacheteaba o la pateaba cuando no le alcanzaba la cara; cualquier adulto
            a cargo de él en ese momento ya fuera su mamá, su abuela o alguna tía sólo
            se reía para hacer menos evidente la falta de disciplina en el niño diciéndole
            —Christian no hagas eso…, si la niña no te quiere dar un beso déjala.

            Después  sonreían a su  clientela,  quienes respondían  también con  una
            sonrisa,  pues les resultaba curiosa la  actitud  del  pequeño niño, cuando
            llegaba  el  vendedor  de  helados  empujando  el  carrito  de  su mercancía
            Christian se atravesaba la calle corriendo a pedirle al mismo tiempo un
            helado, el señor solicitaba el dinero, entonces el niño regresaba a exigírselo
            a su mamá o a su abuela, si le daban menos dinero el niño hacía un berrinche
            pateando a esa persona adulta a su cargo, muy lejos de llamarle la atención
            le completaban la cantidad dejándolo ir a comprar el helado. Su hermana
            de cinco años se mandaba a sí misma tal como si fuera una adulta, pues
            ya nadie podía contradecirla ni mucho menos llamarle la atención, puesto
            que simplemente no hacía caso.


            Clara era hija de una madre soltera, tía de Octavio, quien tenía como
            todos los demás su propia casa dentro del mismo terreno dividido junto
            con otro hijo de 13 años en segundo año de secundaria. Clarita, como



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