Page 20 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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—¿Entonces para qué salimos? —Dijo un alumno, mientras se retiraba
                  a su salón de clases.
               —Mejor ya no salimos. —Dijo otro, yendo detrás del anterior.

            Durante todo el ciclo escolar me enfrenté con una lucha de poderes entre
            los alumnos apoyados por los padres de familia al solicitar la libertad para
            que sus hijos salieran solamente a jugar fútbol en su clase de educación
            física; no era posible, ya que derivado de una nueva regulación en cuanto
            a la manera  de impartir  esta actividad en las escuelas las autoridades
            educativas evaluarían el proceso encaminado a apoyar a los estudiantes
            en el desarrollo de sus conocimientos para mejorar los aprendizajes, las
            actividades deberían ser variadas no sólo un deporte en todo el tiempo de
            la sesión, explicarle todo esto a los padres no sirvió de nada, ni ellos ni los
            alumnos lo comprendían o mejor dicho lo aceptaban.


               —Los niños deben salir a jugar, a divertirse no a aprender. Me dijo una
                  mamá en una junta, otra contestó. —Claro, por eso es educación fí-
                  si-ca, de físico no de estudio.


            El acoso de ambas partes, hijo y padres de familia provocó disputas con
            la  dirección  de  la  escuela,  quienes  en  el  afán  de  apoyarme  intentaban
            hacerles entender la nueva forma de impartir la actividad, llevando esto
            a un total de dos desgastantes años; al final, la mayoría de los padres de
            familia entendieron las nuevas disposiciones de las autoridades educativas
            anulando la idea de ser los contenidos de la clase de educación física mi
            iniciativa o un capricho mío. Continué con mi labor de abordar las sesiones
            como se debía hacer mientras las renuencias de los niños en algunos grupos
            iban aminorando al ver mi negación a ceder a sus imposiciones, no así
            en grupos mayores como 5° y 6° grados, quienes seguían insistiendo en
            salir a jugar fútbol, además de continuar con comentarios despectivos al
            término de cada clase con frases como: ¿Entonces para qué nos saca?, no
            nos interesa aprender eso, estábamos mejor con la otra maestra, mejor que
            regrese la otra maestra, etc.


            Teniendo como sus mejores aliados a sus tutores incentivándolos a seguir
            con  este comportamiento, los  alumnos  salieron  de la primaria, algunos



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