Page 24 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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a su hijo como el golpeador, en ocasiones ni siquiera le llaman la atención,
aunque si lo hacen es de forma muy leve con la intención de no cambiar
la actitud del infante, sino únicamente cumplir con un compromiso con la
maestra o el maestro de grupo.
Esta actitud displicente hacia el dolor de otros niños aunada a la preocupación
de los padres de familia es más perjudicial para su propio hijo de lo que
se piensa, pues sin quererlo este niño está enmarañando una telaraña que
puede terminar por ser una bola tan grande que puede aplastarlo, puedo
constatar con base en mi experiencia con las innumerables escuelas donde
he laborado, que las víctimas llegan a cansarse después de un tiempo, y
como se sienten más débiles al compararse con sus victimarios se valen
de algunas armas con la idea de vengarse de quienes los han lastimado
tanto, algunos alumnos de prescolar se han defendido con alfileres, agujas,
algunas otras cosas transportándolas a escondida desde sus casas; en la
primaria utilizan cuanto tienen a la mano, como lápices, tijeras o piedras,
con las cuales los acosadores han perdido desde un ojo hasta la vida; en
la secundaria es fácil introducir navajas; en cambio en la preparatoria y la
universidad utilizan armas de fuego, en caso de poder conseguirlas.
Cuando un alumno decide utilizar un arma es porque se ha sentido
humillado, sobajado por mucho tiempo, llegando al punto de acumular tal
impotencia que no le importan las consecuencias. En este sentido el sexo es
indiferente, la edad o el tamaño, el resultado es el mismo, es tan lastimero
para un niño de primer grado el abuso de un niño de sexto como para uno
de sexto el abuso de uno de primero, pues por muy extraño que parezca
es algo real. Para ejemplificar esto mencionaré una experiencia de una de
las escuelas en donde trabajé, ahí los niños del primer grado les tiraban sus
aguas a los de sexto cuando éstos estaban en educación física, en ocasiones
salían del baño acusando a los del grupo superior por cerrarles la puerta
o por mojarlos, cosa que no era cierto; sin embargo, todo mundo les creía
a ellos por ser más pequeños, para ser justos siempre se debe reprender a
las dos personas involucradas, uno por hacerlo y el otro por permitirlo o
quizás, por provocarlo.
Las autoridades educativas han promovido un protocolo escolar en donde
se han introducido algunos artículos a favor del respeto a las integridades
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