Page 21 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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de ellos se inscribieron en la secundaria más cercana; de vez en cuando
teníamos noticias de ellos por sus primos o hermanos cursando algún
grado en la escuela primaria todavía o por sus propias mamás, entonces no
era raro oír cómo les iba a nuestros exalumnos, pero nunca, por muchos
problemas ocasionados por un niño deseamos oír malas noticias.
Aunque cuando le decimos a un padre de familia cosas como: recuerde,
nosotros lo tenemos seis años, pero usted lidiará con él toda la vida, es
porque nos sentimos desesperados ante la falta de apoyo por parte de uno o
de ambos tutores para cambiar la conducta del vástago, éste fue uno de esos
casos, en un plazo no mayor a tres meses de haber entrado a la secundaria
uno de ellos se había suicidado ahorcándose en una habitación de su casa.
Al ser exalumno de la escuela los profesores de la primaria lo acompañamos
a su velorio, se escuchaba un llanto agudo de la madre, cuando me acerqué
a darle el pésame la reconocí, era una de las que apoyaba a su hijo para
salir a la clase a jugar fútbol, el niño era uno de los más inconformes
regresando al salón de clases con quejas por no haber hecho su voluntad,
ahí me enteré de cómo Eduardo no era el primer miembro de la familia
víctima de un suicidio. Cuatro años atrás un primo del joven había hecho
lo mismo, la señora me comentó el motivo, según ella había sido acosado,
razón por la cual los primos fueron dos de las tantas víctimas del bullying,
eso no lo entendí en un principio, ¿cómo era posible si la mamá lo defendía
tanto? ¿Acaso con el comportamiento del joven no era más lógico verlo a él
como el victimario?, me resultó completamente incongruente.
En el siguiente ciclo escolar me di a la tarea de observar las conductas tanto
de padres como de alumnos, pues independientemente de conocerse la
agresión física como antecedente del bullying, en el caso de este suicidio no
había sido así, obtuve información de su familia, los miembros de ésta se
dedicaban a la venta de artículos de plástico, vivían de ello ofreciendo sus
productos en el mercado local de los sábados, siendo éste uno de los más
grandes de esa ciudad, entre semana llevaban algunos de sus productos
para venderlos afuera de la escuela, lo que les proporcionaba lo suficiente
para vivir sin lujos, aunque tampoco sin preocupaciones. Anteriormente
esta familia había sido compuesta por campesinos, quienes cuando se
veían con problemas económicos subastaban una parte de sus terrenos
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