Page 16 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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México (El Universal, 2017) no respetando medios sociales, económicos,
culturales, ni razas, tampoco sexos o edades, cuyo objetivo es atacar, tal
como lo hace el virus de la gripe, a cualquier persona en este planeta, por
lo que me atrevo a aseverar: “todos en algún momento de nuestra vida
hemos participado dentro de esta forma de convivencia”.
Nadie nace siendo un acosador, pero al mismo tiempo, todos nacemos
siéndolo; tipo de delincuencia generada no por una necesidad económica
sino por una antigua herencia genética, tenemos al genoma humano
(Courtoisie, 2009) dando gran información a los investigadores, Matt
Ridley (mencionado por Courtoisie, 2009) asevera que: “las personas
con niveles de serotonina anormalmente bajos en el cerebro tienden a
ser impulsivas. Las que cometen crímenes violentos, o se suicidan, son a
menudo las que tienen menos serotonina”. Ciertas características genéticas
en algunos individuos muestran cierta relación entre niveles de serotonina
y neurosis, de acuerdo a Ridley, entre más serotonina transporte la
persona, es más amable de lo normal, independientemente del sexo, raza,
educación o situación económica; este gen es detonado principalmente por
la mala crianza junto con algunas experiencias en la vida del individuo de
las cuales hablaremos con detalle, adaptando la inteligencia de acuerdo a
la información adquirida mediante la experiencia de acuerdo a la teoría
de Jean Piaget (1970).
Los golpes son una agresión física; sin embargo, entre seres humanos se
dan también las agresiones emocionales o psicológicas provocando heridas
y destrucción por autosatisfacción (Bandura A. & Ribes E., 1975) siendo
en muchas ocasiones un arma tan poderosa como letal sobre los traumas
físicos, golpear a una persona no sirve de nada, si su hijo no se comportó
en clase o no hizo la tarea hará efecto sólo por un tiempo, después de nada
servirá. El doctor Gómez Sanabria (2007) en su libro titulado El bullying
y otras formas de violencia adolescente, afirma que esta práctica es común en
nuestro marco cultural. Cuando un padre o madre de familia se pelean
constantemente delante de los hijos alteran la psique de éstos afectándolos
emocionalmente, atentando su integridad psicológica convirtiéndose en
maltrato familiar (Giraldo y González 2009), también lo hace el agredirlos
con palabras ofensivas como eres un tonto, era de esperarse tu fracaso o
cosas peores como eres una basura.
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