Page 58 - Mis experiencias para enfrentar el Bullying
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una maestra al frente, por lo tanto, debes respetar las reglas de la escuela,
de la clase, a tus compañeros y a tu maestra, pon los pies en la tierra,
en el aquí y en el ahora, en donde tu mala conducta te puede acarrear
problemas, nadie quiere perder tiempo porque tú piensas que puedes tratar
a los demás como deseas cuando debes tratarlos como quieres ser tratado.
Jesús, era un niño de cinco años, tenía una hermana llamada Eva, de tres,
también un hermano de un año de edad, ellos vivían con sus padres en una
casa cuyo ambiente era de clase media alta, era un niño feliz, pues su casa se
encontraba frente a un parque, por lo que podía ir a jugar con los triciclos
a cualquier hora del día, la escuela estaba atrás, entonces su mamá podía
ver a Jesús cuando salía de su salón señalándole la hora de ir recogerlo,
la vida era bella, niños bien educados, bien vestidos, amados, a pesar de
todo, su vida cambió, no por un divorcio, ni por una pérdida de trabajo,
su padre era una persona dependiente, quien necesitaba estar cerca de
familiares para sentirse seguro. Sacó a su familia de ese lugar llevándosela
a una colonia de nivel social bajo, en donde no sólo había casas y carros al
por mayor, además no tenía áreas verdes donde Jesús pudiera jugar, para
complementar el cuadro había vagos por doquier, algunos con influencias
de ciertas drogas, ese no era un lugar seguro para dejar a los niños libres
en la calle.
Jesús ahora asistía a una escuela diferente, algunos de sus compañeros
iban sucios, otros llevaban uniformes rotos, algunos no llevaban calcetines,
otros ni siquiera usaban uniforme, su lenguaje era vulgar, golpeaban a
quien sea con cualquier pretexto, fuera su compañero o no, a las niñas
las molestaban jalándoles el cabello, quitándoles sus cosas sin respetar
ninguna autoridad, pues ni los maestros los podían detener. Jesús se sentía
solo, en un mundo completamente diferente a sus ocho años de edad tenía
la responsabilidad de su hermana, quien apenas había entrado a primer
año, dejándole un gran peso, pues Jesús se pasaba el recreo vigilándola
para cuidarla de no ser molestada, ni siquiera ingería su almuerzo con
la constante preocupación de la seguridad de su hermana, se enfrentó a
algunos niños ahuyentándolos de ella, quienes la dejaron en paz porque
sabían que recibirían su merecido.
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