Page 12 - Dialecto que dejó el mar
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Lo conocí tras un crepúsculo sin respuestas
6:32 en los relojes sordos de todos los días
donde la juventud es un bálsamo precioso
-para mujeres como yo-
cuando las manecillas se hunden en silencio
y el tiempo, es una serpiente insaciable.
Lo recuerdo
una madrugada, eran sus ojos
y tras de él
un tigre despiadado, su sombra
era el viento
porque todo se incrustaba en los arrecifes
y en una espera cósmica,
sus charlas naufragaban como una pelea perdida.
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