Page 17 - Dialecto que dejó el mar
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Al séptimo mes sus ojos
Se perdieron en altamar
el ave del hartazgo hizo dormir al pensamiento,
me dijo: el futuro existe,
su aullido desmembró la memoria de mi madre,
la dejó ciega
sin poder andar
pretende abandonarla…, quizá nunca me la devuelva,
y se hundió en una melancolía que mi cuerpo no podía curar,
yo lamía sus lágrimas,
hincada como un monumento.
Ese día supe que el dolor de un hombre puede ser un huracán
imperceptible para las mujeres.
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