Page 22 - Dialecto que dejó el mar
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Durante años habité hoteles que eran el estómago de un animal



             Siempre he pensado que las ciudades de los desiertos son animales
                             hasta que te anclaste a mi bitácora,
                    no hay humo ni perfumes para el gris que deja el sol.
                                Pudiste trazar otras sombras,
                               desde el astrolabio de los sueños
                     pero decidiste cazar las fieras con que me alimento,
                                             la luz
                                           pleamar
                         y un ancla son tus ofrendas para mis noches
                                  hurgando entre las aguas,
                   la devastación de la fauna en los secretos de un te amo
                     como una ligera canción que brota de mis suplicios,
                nada ha sido igual desde la espada de la pasión en tus manos,
                                la duda dejó de ser un abismo.







































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