Page 20 - Dialecto que dejó el mar
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Sólo quienes pueden volver la vista y callar
Saben que el verbo puede incendiarse
en la boca de aquellos que tienen más de un pensamiento,
quizá haya otros que no puedan escucharse
en el reflejo del viento en que andamos,
porque detrás de nosotros el camino que se abandona
no es únicamente de espuma y sueño,
también hay espinas que brotan adentro
creciendo en la niebla,
donde las manos derrumban el abismo y no dejan de cavar
en busca de los otoños para el océano.
Los sonoros motines de las tardes de agosto
del océano dormido en nuestro pecho sin tregua,
y ya solos no hubo nada,
arrullados por noches dulces
cada vez que nuestros besos le hacían cantar.
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