Page 24 - Dialecto que dejó el mar
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Somos adictos a las persecuciones
En ellas podemos reconocer el deseo en su lenguaje precioso,
en ellas, la brújula que nos guía a la isla rota del tiempo
y te imploro,
amárrate a mis piernas como la noche primera.
Yo soy tu sirena
enemiga de los mástiles,
no dejes que las barcas te seduzcan con su destino de continente,
quédate en mis labios,
navégame por los siglos
pero resuelve estas tormentas,
porque soy terrible con las lenguas que salen del mar
pero es más terrible el desierto que te vio nacer
porque a mí no me llevarás tatuada,
porque no necesitas mi cuerpo en cualquier océano.
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