Page 21 - Dialecto que dejó el mar
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La tempestad te trajo hasta mí
Callados pabilos humeaban la tarde,
mi boca gritó ¡Hazme de ti,
hazme para ti,
hazme cielo que se une al mar!,
y el sueño no sabía la hora para arribar.
No hay tierra firme para los seres que vienen del océano
porque las caracolas en la ausencia allá perdieron su entereza,
esa entereza que te guiaría a nuestro hogar;
quise dormir bajo un cielo donde tus velas nunca se levantarían,
porque si tus manos tocaran los mares como navegas,
mi cuerpo no podría volver de esa derrota
sin tu recuerdo prolongándose
por lo que queda de este accidente que ha dibujado mi vida.
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