Page 157 - Preludio los días de mi juventud
P. 157

Capítulo XLIV
                            Elección del padrino de graduación




               Estábamos en la clase de música, el jefe de grupo le pidió
            permiso al maestro, se levantó de su butaca y dijo: compañeros,
            el compañero Juventino Rodríguez, quiere hacer una propuesta
            a todo el grupo, escúchenlo. Se levanta Juventino y dirigiéndose
            a nosotros se expresó así: es momento  de pensar en nuestra
            graduación, es necesario elegir un buen padrino, un padrino que
            deje un precedente ejemplar en nuestra escuela y en nuestra futura
            vida profesional. Propongo al general Lázaro Cárdenas; después de
            escuchar con mucha atención la propuesta, elegimos como padrino
            de graduación al general Lázaro Cárdenas del Río. Para cumplir con
            el mandato protocolario, se elaboró la invitación firmada y sellada
            por el director de la Escuela Normal Rural de Roque, Guanajuato,
            profesor Jesús Robles. La ceremonia de graduación quedó registrada
            para el viernes 13 de noviembre de 1965 a las 18:00 horas en el
            patio central de nuestra escuela.

            Nombramos una comisión encargada de entregar en manos
            del general Cárdenas, la invitación oficial protocolizada. Esta
            responsabilidad fue encomendada al compañero Juan Manuel
            González, quien aceptó con gusto llevar la invitación y entregarla
            personalmente al general Cárdenas. En ese tiempo, este ilustre
            personaje estaba al frente de la Comisión del Río Balsas y hasta allá
            llegó nuestro compañero comisionado. El general Cárdenas aceptó
            ser el padrino de graduación de nuestra generación y mandó de
            regreso a nuestro compañero en una avioneta desde el Río Balsas
            de Guerrero hasta el campo de aterrizaje que estaba junto a las
            instalaciones del Instituto Tecnológico de Celaya, Guanajuato.

            Cuando supimos que el general Cárdenas había aceptado
            apadrinarnos, escribimos la fecha en la agenda personal como un
            recordatorio imborrable en nuestra futura vida profesional. Todos




                                                                                155
   152   153   154   155   156   157   158   159   160   161   162