Page 165 - Preludio los días de mi juventud
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Capítulo XLVII
Panotla, Tlaxcala
Dos días después del acto de graduación, la delegación deportiva
de Roque salió a competir en los juegos nacionales que tenían como
sede la Escuela Normal Rural de Panotla, en Tlaxcala.
Éste sería mi último viaje como integrante del selectivo de
baloncesto, nunca más volvería a portar el uniforme verde que por
varios años defendí con gallardía y honor en canchas de varias
ciudades importantes del país, dándole lustre y realce a la escuadra
basquetbolística de la escuela que me formó. Roque me proporcionó
alimentación, hospedaje, estudios y otros servicios gratuitos durante
los años que viví como alumno interno en sus instalaciones, mi
obligación era estudiar; siempre he guardado un gesto de gratitud
por la escuela de Roque, como dijo el filósofo Marco Tulio Cicerón,
“la gratitud no es sólo la mayor de las virtudes, sino la madre de
todas las demás”.
Resultaba curioso recordar que, en 1958, llegué a la Escuela
Vocacional de Agricultura de Xocayucan, Tlaxcala; en aquel año mi
ilusión era ser ingeniero agrónomo, y ahora en 1965, era un flamante
profesor normalista. En la misma tierra que me recibió siendo niño
aún, serviría de marco para decirle adiós al deporte colegial, donde
aprendí los fundamentos y la técnica del deporte ráfaga.
Al otro día de haber llegado a Panotla, nos llevaron a desfilar a
la ciudad capital de Tlaxcala. Mucha gente se concentró en las
principales calles de Tlaxcala para ver el desfile deportivo de las
escuelas normales rurales del país, las autoridades del gobierno
tlaxcalteca estaban en el balcón del palacio del Poder Ejecutivo,
y desde ahí recibían el saludo deportivo de los que desfilaban.
Terminado el desfile nos concentramos en Panotla, y por la tarde
dio inicio la contienda deportiva. Los atletas de pista y campo de
la delegación de Roque, empezaron a ganar medallas de oro, los
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