Page 27 - Una innovación a la mecánica cuántica
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predecir ninguna de las dos, porque es distinto el patrón, según esté la luz
            encendida o apagada.


            En la física clásica estamos acostumbrados a un universo independiente de
            nosotros, sepamos de él o no, podemos mirarlo pero da igual, no cambia
            ni se molesta, sigue sus propias normas. En la mecánica cuántica ya no
            ocurre eso, aquí mirar algo, hacer un comentario sobre ello, cambia su
            comportamiento. ¿Pero cómo puede ser que en el mundo cuántico sólo
            por  observar  algo  puedas  influir  en  la  forma  en  que  se  comporta?  En
            nuestra experiencia diaria la observación siempre requiere de la luz, y en
            la mecánica cuántica la luz siempre viene en pedazos llamados fotones.


            Volvamos  a  encender  las  luces  del  cine  y  veamos  a  qué  se  refieren
            exactamente  los  científicos  cuando  utilizan  las  palabras  observación  y
            medición.  Para observar cómo  pasan  los  electrones  a través  de las dos
            ranuras hay que  iluminarlos, pero al  hacerlo  los fotones hacen que  los
            electrones se comporten de forma distinta. En este caso los fotones hacen
            a los electrones comportarse como partículas y, por  tanto, el patrón de
            interferencia desaparece. La pregunta es: ¿Qué ocurre realmente cuando
            las luces están apagadas?

            Sobre esta cuestión los científicos tienen opiniones divergentes y alguna que
            otra especulación impactante. El experimento de la doble ranura muestra
            que  mientras  un objeto  cuántico no es medido ni se  interactúa  con su
            entorno, típicamente no tiene una posición definida sino que está a la vez
            en muchas posiciones. Esto es lo que se llama superposición cuántica; los
            objetos cuánticos se comportan como si pudieran ser y hacer varias cosas
            al mismo tiempo, los electrones pueden pasar por dos ranuras distintas al
            mismo tiempo. Esto me recuerda al Oso Yogui que decía: cuando llego a
            una bifurcación del camino, la tomo.


            Estas radicales ideas evidenciaron lo mucho que  las superposiciones
            cuánticas desafiaban a la noción clásica de realidad pero también atribularon
            a  muchos  científicos  como  Schrödinger,  ya  que  si  las  superposiciones
            podían ampliarse al mundo cotidiano conducirían a predicciones curiosas.
            Para ilustrar este aspecto se imaginó un experimento mental, una escena



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