Page 85 - Experiencias en la formación docente
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Desarrollo
La educación por competencias
Existen diferentes posturas a favor y en contra del trabajo en el aula
por competencias. Se revisan primero las posturas de algunos autores que
están a favor, a saber: Frade (2008), plantea que el término competencias
tiene dos acepciones etimológicas:
Una primera que viene del griego agon y agonistes, que se refiere a
aquél que está preparado para ganar las competencias olímpicas,
con la obligación de salir victorioso, y de ahí aparecer en la historia.
Una segunda que se deriva del latín, competere, que quiere decir te
compete, eres responsable de hacer algo ( p.13).
Frade (2008), señala que para el ámbito de la educación se retoma la
segunda acepción, pues no basta con aprender conocimientos, hay que
saber usarlos y aplicarlos con responsabilidad, creando la coherencia
necesaria entre lo que se piensa, se dice y se hace. El trabajo por
competencias hace al estudiante responsable de su propio aprendizaje; se
busca que se haga competente, aunque no necesariamente competitivo.
Frade considera a la competencia como una meta terminal, al igual que los
propósitos y los objetivos, pues ambos definen el punto al cual debe llegar
el docente en el interior del salón de clase. La diferencia entre objetivo,
propósito y competencia, según Frade, estriba en que éstos cuentan con un
marco teórico conceptual diferente. Lo que quiere decir que los objetivos
parten de una propuesta conductista, donde el conocimiento se logra por
estímulo-respuesta.
Por otro lado, el marco teórico que fundamenta a los propósitos es el
constructivista, aquí el conocimiento es construido por el estudiante con la
mediación del docente. En cambio, en las competencias su marco teórico
es cognitivo conductual, que implica que el conocimiento al ser usado
por el pensamiento con diferentes habilidades, lleva a un desempeño que
tiene intenciones de quien lo realiza, esto es, una meta a la cual llegar.
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