Page 39 - El Sembrador de esperazas
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Peras al olmo
(Vive tus talentos)
Me sentía devastado. Ganar ese concurso era muy importante
para mí, todos mis hermanos habían ganado en esa competencia.
Sentí que el mundo se derrumbaba cuando el jurado le dio el
primer lugar a un compañero, mi esfuerzo había sido sobrehumano.
Le había dedicado muchas horas para prepararme, aposté en ello
toda mi vida… ¿Cómo regresar con las manos vacías?, mis padres y
hermanos sabían que ganaría, simplemente no era posible.
¿Qué me había fallado?, me pregunté muchas tardes, varias noches
y eternos días. En esos pensamientos estaba, cuando escuché a mi
espalda…, ya supéralo, aprende la lección.
—¿Qué hice mal?, dije a mi maestro.
—Le pediste peras al olmo, dijo sonriendo y palmeando mi
espalda en son de empatía y comprensión.
—Me gusta, creo hacerlo bien, le dediqué el tiempo para
prepararme, ¿qué pasó?, no lo entiendo, dije compungido.
—Crees que es tu talento únicamente porque tu familia lo tiene,
No es así, conócete.
Encuentra tus verdaderos talentos, aunque la vida no es un concurso,
sólo tus dones y talentos te hacen invencible y verdaderamente feliz.
Pasaron los años y ese aforismo griego inscrito en el templo de
Delfos, dado a conocer por Platón: Conócete a ti mismo, nunca
cobró tanta importancia, hasta que me vi ante la vida convertido en
maestro y en padre de familia.
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