Page 57 - Un docente preSNTE
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siempre, en cada clase, con los alumnos; más allá de pedir una
retribución o un qué me van a dar, qué gano o de qué manera
me beneficia esto.
—Gracias, es..., bueno. Antes de ingresar aquí, trabajé en varios
lados y, cuando estudiaba en la secundaria, un gran maestro
me impulsó para participar en oratoria. Lo admiraba mucho y,
creo, le debo esto por..., bueno, no importa. Sólo que busqué
trabajos antes de estudiar la normal, de lo que fuera y como
sea, lo primordial era tener dinero, y en casa no había mucho.
Inicié de intendente, en una compañía de limpieza; el horario
no era fijo, tenía que trabajar de las dos de la tarde a las 10 de
la noche. Me mandaban a terminales de autobuses, fábricas,
plazas comerciales o donde se necesitara. Busqué para ventas
y no te daban un sueldo, ni siquiera prestaciones sociales, todo
era por comisión, si acaso, una ayuda semanal de $1,250, si
no tenías ninguna venta, te quitaban la ayuda y sólo estabas
por comisión. Guardia de seguridad privada, ahí es más fácil,
pero es un trabajo algo peligroso. De entrada, te piden carta de
antecedentes no penales, que tenía un costo de $400.00. Los
horarios eran de 12 por 24 horas, sin día de descanso fijo, te
lo cambiaban entre semana. Y los sueldos, bajos, en promedio
4,000 pesos mensuales. Después pude entrar a una empresa
de licitaciones, trabajé bien por dos años después de tener mi
carrera técnica, pero era todo el día, todos los días, incluso los
fines de semana, y si no se ganaba la licitación por la cual se
competía, no nos pagaban ese proyecto.
—Creo que en eso radica la diferencia, la docencia no fue tu
primer trabajo.
—Pues no, un tiempo antes de entrar en ese lugar vendí en una
tienda departamental, la jornada era de nueve de la mañana
a 10 de la noche, con un espacio corto para comer, todo el
tiempo de pie y sin poder utilizar el celular. Y los días que
tenía de descanso, traté de vender ropa y juguetes en los
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