Page 86 - Los objetos del poder
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antecesor de Barto, dueño del libro del poder, tenía tanto miedo del objeto
que cargaba en sus manos que no podía ocultarlo, viste el libro y notaste
que era algo sin igual, y ese joven te reveló toda la historia, escribiendo que
siempre que tú me llamaras con tus palabras yo aparecería; ese hombre
estaba muy espantado, porque se cumplió el primer año en que debía
revelar el secreto, y al no hacerlo a tiempo, sintió cómo perdió cinco años
de su existencia, la sensación lo dejó perturbado, abrumado y horrorizado;
y al aparecerte por coincidencia en ese lugar, tú fuiste la primer persona
en quien quiso descargar toda la verdad, con la esperanza de recuperar el
tiempo de su existencia. No lo logró, y poco después esa persona continuó
su camino, pero tú ya estabas informada de todo, y ya estaba escrito
que me aparecería ante ti siempre que me nombraras, y ahora me has
nombrado, siglos más tarde desde la última vez que lo hiciste; en aquella
época nos hicimos buenos amigos, podría decirse, y gracias a mis consejos
y tus habilidades lograste llegar a ser la mejor reina que ha existido en estas
tierras, tú edificaste este castillo y realizaste muchas proezas favorables, en
auxilio y socorro de tus súbditos, por esa razón nació el primer rey y la
primera reina de este lugar.
Pílaf obviamente no recordaba nada, pues era una vida pasada, era
totalmente inefable, ni siquiera sabía que existieran vidas anteriores a la
presente, pero Aldebarán dijo nuevamente –basta con que toques la punta
de mi dedo índice con la punta del tuyo y recordarás todos esos sucesos
que te menciono, extendió su brazo huesudo y el dedo índice largo con
uña picuda; Pílaf se acercó y también estiró su brazo y su dedo índice, al
tocarse un dedo con el otro, una tormenta de recuerdos entró en el cerebro
de Pílaf, y logró acordarse de todo lo que Aldebarán le mencionaba.
–Así que yo era una mujer, y no cualquier fémina, sino la más
grande reina que ha pisado estos suelos, quién lo habría creído, ni
yo mismo lo hubiera hecho si alguien me lo pregonara. Pilar, me
gusta ese nombre, ahora sé porqué me sentí tan incómodo cuando
Barto te mencionó. De inmediato Pílaf volvió a estremecerse, eso
era un gran secreto que casi nadie sabía y ya lo había referido. No te
preocupes –respondió Aldebarán, desde unos años atrás comprendí
que la ambición de Barto lo empujará a una pelea en mi contra, pero
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